


















Antes que nada, le agradezco de corazón al Padre Oliva que me guio en este viaje. Estuve esperando mucho tiempo para ir al Bañado de Cateura y gracias a él, estas imagenes fueron posibles. Los breves momentos que pasé ahí, fueron como una bofetada de la realidad. Hay instantes que dan un giro a todo lo que uno conoce, hay realidades que uno ignora pero una vez que te encontras con ellas, es imposible volver atrás y continuar viendo el mundo desde la misma perspectiva. Esa fue la verdad de mi experiencia.


